Lo que debes saber sobre préstamos rápidos y minicréditos

Con tantas ofertas y publicidad alrededor de los minicréditos, casi todo el mundo se ha planteado alguna vez solicitar uno de ellos. Es difícil resistirse a promociones tan tentadoras como las que realizan algunas empresas de minicréditos, que incluso permiten acceder al primer crédito sin coste alguno, principalmente cuando siempre hay algo que nos gustaría comprar.

Pero antes de dejarse llevar por el entusiasmo y permitirnos cualquier capricho recurriendo a uno de éstos productos, merece la pena pararse y analizar. ¿Qué son exactamente los minicréditos? ¿Para qué han sido diseñados? ¿Son un producto útil o hay que tomar ciertas precauciones al respecto?

Para responder a estas y otras muchas preguntas alrededor de los minicréditos y los créditos rápidos hemos creado esta guía que seguro te resultará una referencia útil para entender mejor este producto financiero, sus pros y sus contras.

Características préstamos rápidos y minicréditos

  1. Qué son los minicréditos
  2. Créditos rápidos: características
  3. Para que se solicitan los créditos rápidos
  4. Cuando pedir un crédito rápido
  5. ¿Son necesarios los minicréditos?
  6. Minicréditos: requisitos que se exigen
  7. Cómo solicitar un crédito rápido
  8. Tipos de créditos rápidos
  9. Ventajas e inconvenientes de los créditos rápidos
  10. Conclusiones

Qué son los minicréditos

Los minicréditos son préstamos personales rápidos de cuantía variable y normalmente reducida, que generalmente han de devolverse en un solo pago y a corto plazo. Por tanto, no se trata de préstamos de cantidades elevadas ni que se abonen por medio de cuotas en plazos que se extienden durante un periodo prolongado.

Este tipo de créditos lleva acarreado un interés elevado, mucho más que los préstamos tradicionales. Son los llamados honorarios, que la empresa prestamista carga junto a la cantidad prestada.

Los minicréditos son llamados también créditos rápidos, ya que dos de las principales características que definen este producto son precisamente esas: el préstamo de cantidades pequeñas (mini), y la rapidez y sencillez con la que se tramita y ejecuta su concesión.

Características

Hay toda una serie de características que permiten dibujar un retrato robot de los minicréditos en su conjunto. Los créditos rápidos y minicréditos son un tipo de producto reconocible porque:

  • Su solicitud se realiza online
  • La respuesta se obtiene en cuestión de minutos
  • Los requisitos son mucho menos exigentes que los de un crédito tradicional
  • No se requiere dar explicaciones acerca del uso que se pretende dar al dinero
  • El abono del dinero se lleva a cabo de manera casi inmediata
  • Las cantidades que se prestan son pequeñas
  • Los intereses son mucho más elevados que los de un préstamo personal al uso
  • Se paga por el tiempo del que se dispone del dinero
  • La liquidación se realiza en un solo pago
  • El plazo máximo de devolución no suele exceder los 45 días

Por supuesto, puede haber algún tipo de crédito rápido que no cumpla al 100% con estas características, pero por lo general la inmensa mayoría de minicréditos tienen un perfil muy similar al aquí señalado.

Para qué se solicitan

Normalmente, este tipo de créditos son una herramienta para hacer frente a imprevistos o situaciones que requieren una disponibilidad de efectivo inmediata de la que no se dispone.

También pueden solicitarse si en un momento determinado se pasa por una situación de estrechez económica temporal o si se pretende hacer frente a un gasto extra, como un regalo o unas vacaciones.

Estas, en teoría, son las situaciones en las que un minicrédito cumple su función y que permiten hacer uso de él de forma responsable.

Emplearlo como fórmula para financiarse de manera regular es una mala idea, ya que al final los intereses a pagar son muy elevados y pueden volverse en tu contra.

Es importante entender la naturaleza de estos créditos para saber cuándo es acertado recurrir a ellos. Un ejemplo muy común, por ilustrativo, es el que compara los minicréditos con un servicio de taxis. Sin duda, utilizar el taxi de manera regular como medio de transporte tendrá un notable impacto en nuestra economía y no parece una decisión muy acertada. Pero hacerlo de manera puntual, cuando se necesita llegar con rapidez y comodidad a determinado lugar, supone realizar un uso responsable que aporta más ventajas que inconvenientes.

Cuando pedir un crédito rápido

Como se ha explicado, es importante saber cuándo pedir un crédito rápido, porque no siempre hacerlo es una buena idea. Sin embargo, sí que existen un buen número de situaciones en las que es una alternativa a considerar. Algunos ejemplos:

  • El banco exige infinidad de garantías y trámites que no te merece la pena poner en marcha ya que lo que necesitas es una cantidad modesta. Olvidarte de esa vía y solicitar un minicrédito sirve para solventar el problema
  • Te ha surgido un gasto imprevisto y no puedes hacer frente a algunos pagos. En lugar de tener que lidiar con recargos por impago y otras sanciones, solicitar un minicrédito por unos días, hasta que te ingresen la nómina, puede ser una buena solución
  • Quieres irte de vacaciones, pero no puedes acceder a un crédito por el impago de un recibo que te puso en la lista de morosos de ASNEF. Teniendo en cuenta que algunas empresas de minicréditos pasan por alto esta circunstancia, la respuesta puede estar en este producto

Como estas, puede haber muchas otras situaciones en las que el minicrédito encaje como forma de solucionar una situación puntual. Lo importante es asegurarse de que se estudian las ventajas y desventajas y que el balance resulta positivo.

¿Son necesarios los minicréditos?

Aunque pueda resultar una respuesta demasiado categórica, sí, son necesarios. Y lo son porque suponen una alternativa en situaciones en las que no se encuentra otra salida. Es decir, de no existir los minicréditos, infinidad de problemas no podrían ser resueltos y muchas situaciones que hoy se solventan con relativa facilidad, se complicarían en exceso.

Ahora bien, si la respuesta a la necesidad o no de este tipo de créditos está fuera de discusión, lo que ya no es tan evidente es si todo aquel que solicita un minicrédito lo necesita realmente.

La gran mayoría de problemas que surgen en relación a impagos de este tipo de créditos se deben a que, quienes los solicitaron, no valoraron adecuadamente la situación ni sus circunstancias personales. Y aunque las empresas hacen un buen trabajo valorando la situación económica del cliente y asignándole una calificación de riesgo, sólo éste conoce al completo su situación y forma de actuar.

Por tanto, puede concluirse que los minicréditos son necesarios, pero también lo es que quien los solicita sea realista en la valoración de su situación y sincero en la exposición de sus finanzas personales.

Minicréditos: requisitos que se exigen

Los requisitos para pedir un minicrédito siempre son mucho más flexibles que en el caso de un crédito tradicional, lo que unido a la rapidez en su estudio y concesión hacen posible que un rango muy amplio de personas pueda tener acceso a ellos.

En la mayor parte de casos basta con ser mayor de 18 años -aunque algunas veces se exigen 21 o incluso 25- y tener residencia en España para tener opción a ellos.

El siguiente requisito, y probablemente uno de los más importantes es la capacidad de poder demostrar algún tipo de ingresos recurrentes. Esto no significa necesariamente que sea necesario contar con una nómina: una pensión, una beca, e incluso una prestación por desempleo pueden ser suficiente garantía. Basta con que este ingreso sea superior al total de la cantidad solicitada para que en la mayoría de casos se valore como una garantía válida.

Otros requisitos que se suelen exigir en la práctica totalidad de los casos es contar con un teléfono móvil, una cuenta de correo electrónico y una cuenta bancaria con acceso online.

Mención aparte merece el tema de ASNEF. En este asunto hay disparidad de criterios, con empresas inflexibles al respecto y otras para las que se trata sólo de un criterio más a valorar en conjunto. Por lo general, quienes son más tolerantes en relación a la presencia del solicitante en ASNEF, también establecen sus límites: si la deuda es mayor a 1000 euros o se debe a un impago bancario, no hay nada que hacer.

Cómo solicitar un crédito rápido

El proceso para solicitar un crédito de estas características es verdaderamente ágil y práctico. En primer lugar, no es necesario desplazarse a ninguna oficina ni mantener entrevistas personales en las que haya que convencer a nadie de que concedernos un crédito es una buena idea. La solicitud se realiza online, y es un sistema automático el que valora si el solicitante es adecuado o no en base a las informaciones que se le proporcionan.

Estas informaciones, que generalmente se facilitan en el proceso de solicitud, incluyen los datos personales, la situación familiar y financiera, y todos aquellos aspectos que permitan valorar nuestra idoneidad como receptores del crédito.

En este proceso se puede solicitar determinada documentación o realizarse investigaciones adicionales, pero no suele llevar más de 10 minutos completarlo.

A partir de ahí, la entidad valora el nivel de riesgo y dependiendo de éste, concede o deniega el crédito. En ocasiones, de esta valoración también puede depender que las condiciones que se apliquen sean más o menos favorables.

Si la respuesta es positiva, la transferencia es prácticamente inmediata siempre que el banco del cliente sea uno de los que operan con la empresa prestamista. De no ser así, la llegada de efectivo a la cuenta puede demorarse de 24 a 48 horas, esto es, lo normal en cualquier tipo de transferencia.

Tipos de créditos rápidos

Hay que tener en cuenta que en lo relativo a estos créditos hay dos variables con las que se juega: rapidez y efectivo. Si bien todo el que recurre a este tipo de financiación la precisa con cierta urgencia, no todo el mundo tiene las mismas necesidades en cuanto a la cantidad.

Una gran mayoría puede hacer frente a imprevistos y solucionar cualquier situación extraordinaria con pequeñas cantidades, y para ellos los minicréditos son el producto ideal. Pero cuando no es así, también existe la posibilidad de obtener cantidades mayores en un plazo reducido de tiempo.

En este caso se trata de préstamos urgentes, que se solicitan del mismo modo pero que dan acceso a cantidades mucho mayores. Mientras en el caso de los primeros puede obtenerse un máximo de hasta 1200 euros -y siempre tras un historial de créditos exitosos con la misma empresa- los préstamos urgentes ofrecen cantidades ya respetables de hasta 10.000.

Eso sí, en este caso las condiciones de devolución varían de forma sustancial, ya que se asemejan mucho más a los préstamos personales que conocemos. El cliente marca una cantidad, un plazo de devolución -que como mucho puede alcanzar los 4 años-, y como resultado, obtiene una cuota mensual.

¿Ventajoso? Sin duda lo es cuando no se puede acceder a un préstamo bancario. Pero hay que tener en cuenta que dichas cuotas están calculadas en base a unos intereses muy superiores a los que se habrían obtenido en un banco. Por tanto, nos ahorramos los trámites y las explicaciones, pero como contrapartida estaremos pagando mucho más caro el dinero recibido.

 Ventajas e inconvenientes de los créditos rápidos

Los créditos rápidos no son un producto intrínsecamente bueno o malo. Es el uso que se haga de ellos lo que los convierte en una herramienta útil o por el contrario, en una fuente de problemas.

Aun así, hay una serie de características claramente ventajosas y otras no tanto, por lo que, a modo de visión global, vamos a enumerar unas y otras para conocer ambas caras de este producto financiero.

Entre las ventajas evidentes cabe destacar:

  • La agilidad y sencillez de su solicitud: entrar en un sitio web, rellenar un formulario, facilitar determinada documentación y listo. No hay que moverse de casa ni perder el tiempo en gestiones.
  • La rapidez para disponer del dinero: tener dinero en la cuenta 15 minutos después de solicitarlo es una manera enormemente simple de solucionar cualquier problema de liquidez sin grandes quebraderos de cabeza. Se acabaron las noches sin dormir pensando en cómo obtener el dinero que se necesita.
  • La variedad de productos y condiciones: aunque la mayoría del mercado de los minicréditos ofrece condiciones muy similares, los créditos rápidos ofrecen soluciones para casi cualquier necesidad. Cantidades mayores o menores, plazos más largos o más reducidos. Es cuestión de buscar y encontrar el que mejor nos encaja.
  • La flexibilidad: prácticamente todos los créditos de este tipo ofrecen algún tipo de prórroga o vía de escape ante posibles imprevistos que impidan su pago. No es lo ideal, y saldrá algo más caro, pero al menos ofrecen margen de maniobra para tratar de corregir la situación. También se pueden pagar de forma anticipada ahorrándose un buen dinero en intereses.
  • No es necesario dar explicaciones: el uso que se da al dinero es sólo problema de quien lo solicita. Poder acceder a él sin tener que convencer a nadie de que vamos a darle un uso responsable es una comodidad en muchas situaciones en las que sería difícil obtenerlo para determinados fines.
  • Se puede ajustar cantidad y plazo a tus posibilidades: nadie mejor que uno mismo sabe qué disponibilidad de dinero tiene en cada momento, y poder ajustar el pago a una fecha o cantidad concretas con las que sabemos vamos a poder hacer frente a las obligaciones ofrece mucha tranquilidad.
  • Las condiciones de acceso son mucho más sencillas: incluso con presencia en ASNEF o en situación de desempleo es posible obtener algún tipo de crédito. Dependiendo de la cantidad solicitada y las condiciones, casi todo el mundo está en disposición de recibir un crédito de estas características, algo imposible si recurrimos a la banca tradicional.
  • No hay que poner ninguna propiedad como aval: en un tiempo en que los bancos tratan de cubrirse las espaldas ante posibles impagos con el aval de inmuebles, poder acceder a crédito sin comprometer tu patrimonio es una grandísima ventaja.

La parte menos amable de estos créditos es la relativa, principalmente, a los altos intereses y las dificultades para pagar. Las desventajas más frecuentes al solicitar estos créditos son:

  • Se pagan unos honorarios muy elevados: como resultado de que estas empresas asumen mayores riesgos en el perfil de sus clientes, aplican intereses mucho más altos. Hay que valorar caso por caso hasta qué punto interesa pagar tanto por un dinero que tal vez pueda obtenerse por otros medios.
  • Los impagos pueden resultar una pesadilla: Si ya son, por su propia naturaleza, préstamos caros, los impagos, recargos por mora y demás problemas asociados a no liquidar el préstamo en el tiempo y forma estipulados en el contrato pueden convertirse en un terrible dolor de cabeza y quebrar la economía familiar.

Conclusiones

A modo de conclusión cabe señalar que los minicréditos y créditos rápidos son útiles y prácticos en determinadas circunstancias, y, sobre todo, solicitados por personas responsables. Es bastante común que haya quien los solicite con la intención de cubrir pagos anteriores, entrando así en una espiral de deudas sin salida que acaba por conducirles al desastre.

Lo fundamental a la hora de decidir si es un producto que nos puede resultar de utilidad es hacer números y tener muy claro cuánto vamos a terminar pagando por ellos. Precisamente por eso casi todas las empresas disponen de un simulador que desde el primer momento ofrece dicho dato ingresando cantidad y plazo.

Si el deseo consumista está detrás de la solicitud de un crédito rápido, lo más probable es que acabe por convertirse en un mal negocio, pero en muchas otras circunstancias estos créditos son una manera de acceder a financiación que permanecería vetada por otras vías.

Por lo tanto, estudiar todas las alternativas para conseguir el dinero a nuestro alcance, tener claro que se trata de una herramienta de uso extraordinario y asegurarse de que se va a poder hacer frente a las obligaciones adquiridas son algunas de las buenas prácticas a llevar a cabo cuando de minicréditos se trata.

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